
Leos Carax culmina una obra muy original y con una gran variedad de escenas, capaces de haceros estremecer, dejaros boquiabiertos o incluso despertar algún sentimiento olvidado. Por ejemplo, la parte de esquí acuático sobre el sena en medio de los fuegos artificiales para el centenario de la república no tiene precio. La belleza de imágenes como esta contrasta claramente con la pobreza y la miseria de los protagonistas. Juliette Binoche interpreta a Michèle, una pintora que se echa a la calle debido a sus problemas amorosos y a una enfermedad que degenera su vista pulatinamente. Denis Lavant hace de Alex, un artista de circo fracasado por su afición al acohol y su adicción a los sedantes. Los dos se cruzan cuando Michèle encuentra a Alex tirado sobre el asfalto, inconsciente, después de que un coche le pasara por encima de las piernas a toda velocidad. A partir de ahí, la dependencia del uno con el otro no hará más que crecer.