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miércoles, 17 de marzo de 2010

"Mauvais sang", Leos Carax(1986)

Alguien que se aventura a escribir un poco sobre cine, sea de la forma que sea (en mi caso de manera humilde) y que pretenda destripar el cine de un director aunque sea a grandes rasgos, debería de comenzar por ver sus películas cronológicamente. Con más razón todavía, si se descubre a ese director gracias a una película cualquiera de su filmografía y se convierte en interés personal.

Debido a la falta de tiempo por culpa de la uni, el placer vacuo que encuentro últimamente en la dejadez, el desinterés en investigar nuevas referencias y/o referentes culturales, y otras ocupaciones que suelen rondar por mi cabeza loca, me salto a la torera todo mi discurso anterior.

Esto no me impide desenmascarar lo que es de por sí evidente y lo que me atañe en estas líneas, que es el cine de Leos Carax. Solo he visto dos de sus films, este y Les amants du pont neuf(1992). Visto que la transgresión y el formato propio a la hora del rodaje se mantiene y se desarrolla entre estas obras, además de estar muy logrado, resulta fácil deducir que Leos Carax fue un renovador del cine francés. La resaca de la nueva ola francesa fue precisamente eso, una resaca cuyas bases de innovación cinematográfica caducaron ya en los 70.

En Mauvais sang nos topamos con un cine extremadamente rejuvenecedor, lleno de vitalidad a pesar de la historia sencilla que cuenta. El virus STBO, que se encuentra aislado en un laboraorio, mata a las personas que hacen el amor sin un sentimiento real. Marc y la Americana son dos enemigos que quieren robar el virus y para ello necesitan contratar a alguien experto con las manos, Alex(Denis Lavant). A partir de este esbozo, Carax traza un vínculo de relaciones personales como él solo sabe hacerlo, basadas en un profundo amor y en obsesiones desorbitadas.

Aparte, Carax tiene un talento único para confeccionar todo tipo de situaciones. Por ejemplo: el paso del Cometa Halley causa un fuerte calentamiento que quema los pies de Anna(Juliette Binoche), o como Alex se hace rehén de sí mismo apuntándose a la cabeza con un revólver. Son pequeñas cosas que en conjunto dan forma a un cine muy personal y atractivo. Por otro lado, en estas escenas también hay un hueco enorme para la experimentación visual, mención especial para la fotografía y el manejo de la cámara, a veces muy atrevidos y arriesgados: primeros planos de pies corriendo, una coreografía alocada de "Modern love" de David Bowie, cambios de color a blanco y negro...

Os dejo unos de los saltos de paracaídas más entrañables que he visto:

jueves, 17 de septiembre de 2009

"Bleu", Krzystof Kieslowski(1993)

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"Bleu" es la primera película de la trilogía "Trois Couleurs" de Kieslowski, seguida por "Blanc" y "Rouge". Basada en los colores de la bandera francesa que representan la libertad, igualdad y fraternidad; el director polaco desarrolla su obra con el fin de analizar estos principios sobre los que se pretendió construir la nueva sociedad francesa después de la revolución. Es evidente que la complejidad del individuo y de la sociedad a gran escala se escapa a cualquier pretensión de este tipo. En las dos próximas entradas estableceré algunos puntos de unión entre estas maravillas del séptimo arte. Hoy me ocuparé de lo que aquí concierne, "Bleu".

Julie(Juliette Brinoche); Patrice, su marido; y la hija de ambos sufren un aparatoso accidente de coche. Los dos últimos pierden la vida en él. Una vez consciente de los echos, Julie no tiene valor para suicidarse en un intento de romper con su pasado. Cuando decide vender la casa donde ella y su esposo criaron a su hija; Olivier, un compositor y amigo de Patrice, se cruza en su camino.

Visualmente es una obra maestra, la más lograda de las trilogía a mi parecer. Las imágenes fluyen totalmente acompasadas con la narración de la historia gracias a las elipsis, momentos carentes de diálogos que nos llevan a interpretar toda la carga significativa de lo que vemos. Por otro lado, los tonos azules de la fotografía de Slawomir Idziak forman una simbología presente allá donde Julie va(y que me recuerda un poco a la complejidad del cine de Tarkovsky): Los reflejos del agua en la piscina, refugio acuático que Julie usa para intentar no percibir el exterior; las piedras de la lámpara de lágrimas, como único lazo material que le une a su vida anterior; las imágenes del televisor que obnubilan a su madre, representando así la deshumanización provocada por los continuos avances tecnológicos; las ecografías de la amante secreta de Patrice, las cuales desvelan un pasado desconocido hasta el momento... pasado que aviva la conmovedora música de Zbigniew Preisner, hilo conductor de la película ya que actúa como único nexo indivisible entre Julie y Patrice. Del elenco de actores solo mencionaré a la protagonista, Juliette Brinoche, paradigma perfecto de una persona que ha perdido lo que más quería y que, a pesar del dolor, es incapaz de mostrar sus emociones hasta el final de la película.

León de Oro en Venecia del 1993




lunes, 14 de septiembre de 2009

"Les amants du pont neuf", Leos Carax(1992)

Leos Carax culmina una obra muy original y con una gran variedad de escenas, capaces de haceros estremecer, dejaros boquiabiertos o incluso despertar algún sentimiento olvidado. Por ejemplo, la parte de esquí acuático sobre el sena en medio de los fuegos artificiales para el centenario de la república no tiene precio. La belleza de imágenes como esta contrasta claramente con la pobreza y la miseria de los protagonistas. Juliette Binoche interpreta a Michèle, una pintora que se echa a la calle debido a sus problemas amorosos y a una enfermedad que degenera su vista pulatinamente. Denis Lavant hace de Alex, un artista de circo fracasado por su afición al acohol y su adicción a los sedantes. Los dos se cruzan cuando Michèle encuentra a Alex tirado sobre el asfalto, inconsciente, después de que un coche le pasara por encima de las piernas a toda velocidad. A partir de ahí, la dependencia del uno con el otro no hará más que crecer.